Etiqueta: Diario de un duelo

  • Cartas que no son mías

    Cartas que no son mías

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo te sientes ahora mismo?

    A principios de esta semana abrí el buzón y vi que había llegado una carta dirigida a mi madre. Prevención de cáncer de colón y recto. Se ve que la Conselleria de Salut no tiene los datos cruzados con el censo y se dedica a mandar cartas a personas que están muertas. No me sorprendería tanto si fuera del banco o cosas por el estilo, ¿pero de la Conselleria de Salut? Me choca.

    No es la primera carta que llega a nombre de mi madre, pero conforme he ido arreglando asuntos de bancos y demás de cada vez he recibido menos. Así que esta carta fue una sorpresa y también un buen golpe de realidad.

    No hacía falta que me recordaran que mi madre no está porque es algo que recuerdo a diario y más últimamente, que me estoy dedicando a tirar todo lo que viene a ser mi vida pasada a la basura. Y sí, lo digo en plan literal. He tirado cosas que mi madre guardaba de cuando era pequeña y he de decir que el proceso ha sido una auténtica mierda, un desgaste emocional que choca con la mínima estabilidad que he encontrado gracias a la terapia (un día hay que abrir todavía más el melón de la salud mental y de como no me avergüenzo de decir que voy a terapia).

    Lo mío no era «adecentar» la casa, quitar el polvo y limpiar el suelo; lo mío era directamente tirar la acumulación de chismes que me han hecho enfrentarme con el pasado y con mi propia conciencia. ¿Qué hago con ciertas cosas que compró mi madre? ¿Las tiro o las guardo? Porque todas estas cosas que pueden parecer trastos sin más son un ancla que mi madre dejó cuando se fue. Desprenderse de todo esto duele porque es lo que me hace verla en todas partes. La he visto en la colección de libros de autoayuda que compró en el círculo de lectores, pero que nunca leyó porque había más de uno plastificado. En las figuritas que coleccionaba de trajes regionales, que no quiero tirar pero tampoco encuentro un lugar indicado donde guardarlas. Veo a mi madre en el caos de casa que tengo, porque así era ella también. Un poco caótica y desordenada con una tendencia a guardarlo todo para rememorar el momento.

    Dicen que el primer año de duelo es el peor, pero no estoy de acuerdo o al menos creo que no se aplica en mi caso. Está claro que cada persona es un mundo, pero siento que durante este último año paso constantemente por todas las fases del duelo a la vez. El mes pasado me compré «También esto pasará» de Milena Busquets porque pensaba que ya estaba un poco preparada para leer sobre la muerte y el duelo. Mirad que es corto, pero no he sido capaz de terminarlo porque lloro con cada capítulo pensando en mi madre.

    Así que a la pregunta, ¿cómo te sientes en este momento? Respondo lo siguiente: No estoy segura. Diría que bien a ratos y triste a ratos. Hay muchas cosas que se me hacen bola, que me cuestan, aunque parezcan tonterías. ¿Ir hasta Palma a cenar? Se me hace bola. ¿Hablar con el fontanero porque el váter no funciona como toca? Se me hace bola. ¿Estar pendiente del teléfono? Se me hace bola. Vuelvo a estar un poco en la fase de «se me hace bola», pero creo que sé el motivo. Desvalijar mi casa de la infancia me hace ir en una montaña rusa de emociones que no me termina de molar demasiado. Me hace gracia que la gente piense que estoy a tope y lo tengo todo superado y controlado porque hago todo lo posible por ser una persona funcional. Soy funcional y hago cosas, aunque mi batería social sigue bajo mínimos.